domingo, 30 de enero de 2011

DESPEDIDAS

Cuando cualquier persona da un paso en su vida, lo más natural es que quiera celebrarlo. Pueden ser desde pasos pequeños como un aumento en el trabajo, una calificación buena en el colegio, un nuevo apartamento, en fin. Es tan importante celebrar los logros, que la sociedad inventó celebraciones de cajón: un cumpleaños, una primera comunión (en el caso de los católicos), un bar mitzvah (en el caso de los judíos), una graduación, un matrimonio. Pero hay una celebración que me parece dista de las demás y es muy extraño que exista. La despedida de solter@s.
Es alarmantemente cómico, y por eso preocupante, que exista una tradición como la despedida de solter@s. Ya sea para un hombre o para una mujer.
El nombre lo explica todo. Te estás despidiendo de una vida para entrar a otra. Estás matando una parte de ti para entregarla al pasado y dar paso a algo nuevo en tu futuro. Es muy extraño que para poder comprometerte con alguien tengas que despedirte de quien eres. Las despedidas de solter@s, así de divertidas como son, son al mismo tiempo tristes. No es casualidad que todos los involucrados se acaban el alcohol que existe en el mundo en una sola noche. No es casualidad que contratan, ambos sexos, strippers. Las mujeres tienen una fijación con los penes por una sola noche y todo lo decoran con esa figura. Ambos sexos se despiden, patológicamente, de lo que eran. ¿Así cómo no quieren que exista el divorcio?
Psicológicamente, tener que matarte para tener otra vida, es alarmante. Le estás diciendo a tu cerebro, a tu corazón y a tus genitales que nunca más, NUNCA más, volverás a tomar como tomabas, a coger como cogías, a ligar como ligabas, a pensar como pensabas, a ser como eras. Así que despídete de tu vida en una sola noche y haz lo que nunca más podrás hacer porque aquí se acaba todo. Es una locura.
Cuando una pareja no se casa pero decide comprometerse, decide compartir un techo, formar una familia, no se despide de nada. No tiene porqué. No mata a una parte de su ser. Simplemente da el paso natural de una relación. Sabiendo que el compromiso que tiene incluye fidelidad, amor, sacrificio, pero no lleva el peso psicológico de una despedida. De una sociedad.
Apuesto todo lo que tengo a que si se empieza a cambiar la creencia de que un matrimonio es la muerte de una parte de ti, el divorcio no existiría. En vez de “celebrar” una despedida, habría que celebrar simplemente la llegada de alguien más. No es necesario pensar en el NUNCA sino en el ahora.

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